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Con motivo del día mundial de la diabetes, queremos ofrecerte una perspectiva optimista acerca de cómo los ácidos grasos omega-3 pueden contribuir de forma muy beneficiosa en los pacientes con Diabetes Mellitus de tipo II (DMII): Resistencia a la Insulina.

Tipos de Diabetes y tratamientos de elección.

La enfermedad diabética se produce debido a una alteración de la ruta de señalización entre la hormona insulina, sintetizado por las células β del páncreas, y el receptor de la insulina localizado en las células musculares y linfocitos. Esta alteración puede estar motivado por una destrucción de las células β del páncreas, lo que conlleva niveles plasmáticos de insulina muy bajos o incluso nulos. En este caso hablamos de Diabetes Mellitus tipo I (DMI) o Diabetes Insulina-dependientes, ya que su administración por vía exógena restituye el funcionamiento de la señalización hormonal. 

Sin embargo, en los pacientes afectados de DMII, el problema reside en la correcta señalización de la insulina a través de su receptor. En este caso, y aunque los niveles de insulina son los adecuados, la respuesta celular a esta hormona está comprometida. Con frecuencia, el eslabón alterado es el propio receptor de Insulina, que bien sea por polimorfismos genéticos o por una composición anómala de los ácidos grasos constituyentes de la membrana, la activación del receptor y la transmisión de la señal es deficitaria [1].

En cualquiera de los casos, la consecuencia inmediata es evidente: los tejidos sensibles a insulina no pueden utilizar glucosa como fuente de energía [2].

Omega-3 en la Prevención y tratamiento de la DMII

Aunque la etiología de la DMII es muy variada, y el tratamiento de elección suelen ser los antidiabéticos orales [3, 4], las pautas saludables a seguir están ampliamente consensuadas por los profesionales sanitarios. Entre ellas se encuentra un control estricto de peso, la práctica de ejercicio moderado regular, un seguimiento médico frecuente y una alimentación saludable [2], donde los ácidos grasos Omega-3 juegan un especial protagonismo.

Los ácidos grasos Omega-3, Docosahexanoico (DHA) y Eicosapentanoico (EPA) especialmente, desempeñan numerosos efectos beneficiosos en nuestra salud, siendo muchos de éstos esenciales en la prevención de la DMII. Entre ellos destacan su papel disminuyendo los niveles de triacilglicéridos en plasma, lo que rebaja la propensión a la obesidad, y con ello el riesgo de padecer DMII [5]. Por otra parte, los ácidos DHA y EPA son precursores de mediadores antiinflamatorios, SPM [6, 7], un efecto que minimiza otro de los factores no deseados de la obesidad, y con ello la propensión a desarrollar DMII [8].

* La composición y fluidez de la membrana plasmática es determinante para la señalización de la insulina a través de su receptor.

Además de sus efectos sobre la prevención de la DMII, los ácidos grasos Omega-3 también se han demostrado eficaces en el tratamiento de la DMII. La correcta señalización de insulina a través de su receptor tiene lugar gracias a la dimerización del mismo, necesario para su activación y la transmisión de la señal al interior celular. Este efecto es en buena medida dependiente de la composición y la fluidez del dominio de membrana en el que se encuentra, ya que para este cambio conformacional se requiere de un grado de fluidez mínimo de la membrana plasmática. En este escenario juegan un papel clave los ácidos grasos DHA y EPA. Esto se debe a que la presencia de múltiples insaturaciones cis generan acodamientos en sus cadenas hidrocarbonadas, disminuyendo por lo tanto las fuerzas hidrofóbicas de los fosfolípidos constituyentes de la membrana y generando así regiones de membrana más fluidas requeridas para los cambios conformacionales del receptor [9, 10].

La suplementación dietética con DHA y EPA de alta concentración es una excelente estrategia para garantizar el aporte requerido de ácidos grasos omega-3 esenciales que nos ayuda a cuidar y mantener un estilo de vida más saludable en cualquier situación.

Bibliografía:

  1. Russo GL: Dietary n-6 and n-3 polyunsaturated fatty acids: from biochemistry to clinical implications in cardiovascular prevention. Biochem Pharmacol 2009, 77:937-946.
  2. Diabetes Mellitus [https://fundaciondelcorazon.com/prevencion/riesgo-cardiovascular/diabetes.html]
  3. Rafiq M, Flanagan SE, Patch AM, Shields BM, Ellard S, Hattersley AT: Effective treatment with oral sulfonylureas in patients with diabetes due to sulfonylurea receptor 1 (SUR1) mutations. Diabetes Care 2008, 31:204-209.
  4. Proks P, Lippiat JD: Membrane ion channels and diabetes. Curr Pharm Des 2006, 12:485-501.
  5. Decsi T, Minda H, Hermann R, Kozari A, Erhardt E, Burus I, Molnar S, Soltesz G: Polyunsaturated fatty acids in plasma and erythrocyte membrane lipids of diabetic children. Prostaglandins Leukot Essent Fatty Acids 2002, 67:203-210.
  6. Basil MC, Levy BD: Specialized pro-resolving mediators: endogenous regulators of infection and inflammation. Nat Rev Immunol 2016, 16:51-67.
  7. Fattori V, Zaninelli TH, Rasquel-Oliveira FS, Casagrande R, Verri WA, Jr.: Specialized pro-resolving lipid mediators: A new class of non-immunosuppressive and non-opioid analgesic drugs. Pharmacol Res 2020, 151:104549.
  8. Livshits G, Kalinkovich A: Inflammaging as a common ground for the development and maintenance of sarcopenia, obesity, cardiomyopathy and dysbiosis. Ageing Res Rev 2019, 56:100980.
  9. Surette ME: The science behind dietary omega-3 fatty acids. CMAJ 2008, 178:177-180.

10. Shindou H, Koso H, Sasaki J, Nakanishi H, Sagara H, Nakagawa KM, Takahashi Y, Hishikawa D, Iizuka-Hishikawa Y, Tokumasu F, et al: Docosahexaenoic acid preserves visual function by maintaining correct disc morphology in retinal photoreceptor cells. J Biol Chem 2017, 292:12054-12064.

 

Dr. Alberto Ramperez Martín

Doctor en Bioquímica, Biología Molecular y Biomedicina