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CALIDAD 11/10/2017 5 min de lectura

Un estudio ofrece datos sobre niveles de omega-3

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El 98% de la población tiene niveles subóptimos de omega-3, aunque cree llevar una dieta equilibrada.

Un estudio científico revela la brecha entre la percepción de los consumidores sobre su ingesta de omega-3 y sus niveles reales, y subraya la importancia de medir el índice de omega-3 antes de suplementarse.

Un reciente estudio científico publicado en la revista Nutrients realizado por un equipo de investigadores ingleses, americanos y alemanes, ha puesto de manifiesto que el 98% de la población adulta alemana y americana presenta niveles de Omega-3 por debajo del nivel considerado óptimo, a pesar de tener un adecuado conocimiento de los beneficios y las fuentes de disponibilidad de este ácido graso esencial.

La brecha entre percepción y realidad

Regan Bailey, profesor asociado de ciencia de la nutrición de la Universidad de Purdue (Indianapolis), señala que los resultados del estudio sugieren que, con independencia del conocimiento que los consumidores tienen sobre la importancia del omega-3, una dieta equilibrada y una buena salud, es necesario identificar estrategias para reducir la distancia entre el consumo y la concentración real de ácidos grasos omega-3 en el organismo. Esto es especialmente relevante para reducir el riesgo de enfermedades coronarias y para apoyar las funciones cerebrales, articulares y de la visión.

A diferencia de otros estudios, que han abordado los beneficios del omega-3 desde una perspectiva terapéutica, esta investigación midió el conocimiento y los hábitos de 200 adultos sanos en Estados Unidos y Alemania, con especial atención a la concienciación y el consumo de omega-3. Todos los participantes coincidían en que una dieta equilibrada es importante para la salud, pero solo la mitad consideraba que su propia dieta lo era. Además, el 82% de la muestra creía que no necesitaba ningún suplemento para lograr una alimentación equilibrada. Sin embargo, el estudio reveló que, contrariamente a esta creencia, prácticamente ninguno de los participantes alcanzaba niveles óptimos de omega-3.

«Los omega-3 se consideran esenciales porque el cuerpo los necesita para numerosas funciones, pero no puede sintetizarlos por sí mismo. Se obtienen a través de la alimentación, pero la realidad es que la dieta por sí sola puede no ser suficiente, especialmente para las personas que no tienen acceso a alimentos frescos y de calidad, y al consiguiente aporte nutricional que estos ofrecen«, explicó Nigel Denby, coautor del estudio.

 

Los niveles de Omega-3 se midieron utilizando el índice de omega-3, un biomarcador de ácidos grasos omega-3 , que agrega el contenido de EPA y DHA en las membranas de los glóbulos rojos, y refleja el consumo a largo plazo de EPA y DHA (perfil de ácidos grasos en eritrocitos)En el estudio, se considera un índice de Omega-3 superior a 8 como un valor óptimo recomendado, en comparación con valores del índice de entre 4-8%, considerados subóptimos para la función cardiovascular.

Los científicos autores del estudio forman parte de la Alianza Global por la Nutrición y Salud, un grupo multidisciplinar de físicos y expertos en nutrición que trabajan juntos en la educación de consumidores y profesionales sobre la importancia de una adecuada nutrición como parte esencial de un estilo de vida saludable, incluyendo la contribución e interpretación de recomendaciones realistas y con base en evidencias científicas del uso adecuado de suplementos de minerales y vitaminas.

 

Qué tener en cuenta antes de suplementarse con Omega-3

Para la población general —incluyendo niños, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, y personas mayores— el omega-3 es un ácido graso esencial con numerosos beneficios para la salud. Aun así, es importante consultar con un profesional sanitario (nutricionista, dietista, médico, bioquímico o farmacéutico) antes de iniciar la suplementación, y tener en cuenta las posibles interacciones con medicamentos. Pese a estas precauciones, el omega-3 continúa siendo una excelente opción para quienes buscan mejorar su salud y su rendimiento deportivo.

Una de las contraindicaciones más comunes es la interacción con medicamentos anticoagulantes, como la warfarina: concentraciones elevadas de EPA (superiores a 4 gramos diarios) pueden reducir la capacidad de coagulación de la sangre. Por ello, es fundamental consultar con un médico antes de tomar suplementos de omega-3 si se está en tratamiento con anticoagulantes o existe riesgo de sangrado. Otra contraindicación a considerar son las enfermedades autoinmunes, como la esclerosis múltiple o el lupus. Además, el omega-3 puede provocar efectos secundarios gastrointestinales —diarrea, flatulencia o dolor abdominal— en algunas personas, por lo que se recomienda comenzar con dosis bajas e ir aumentándolas de forma gradual.

Por todo ello, lo más recomendable es que sea un profesional de la salud quien personalice la suplementación, a partir del conocimiento previo de los niveles de omega-3 del paciente, su historial clínico, su dieta habitual y sus objetivos personales.

La única forma de saber tus niveles reales de Omega-3 es medirlos

Como demuestra este estudio, el conocimiento sobre nutrición no basta para garantizar unos niveles óptimos de omega-3: la percepción y la realidad bioquímica pueden ir por caminos muy distintos. La única manera fiable de saber si tu organismo está recibiendo el aporte de EPA y DHA que necesita es medir tu índice de omega-3.

El test de Omega-3 Index permite conocer con precisión tu punto de partida, ajustar la alimentación o la suplementación a tus necesidades reales y hacer seguimiento de la evolución en el tiempo. No se trata de adivinar, sino de tomar decisiones informadas junto a un profesional de la salud, con datos objetivos sobre tu propio organismo.

Si quieres saber en qué nivel te encuentras, el primer paso es sencillo: mide tu índice de omega-3 y da el paso hacia un cuidado nutricional basado en evidencia, no en suposiciones.