en la salud del Cerebro

En la salud
del cerebro

Los beneficios del Omega-3 en la salud del cerebro son múltiples:

La grasa constituye una gran parte del tejido cerebral humano y la buena grasa Omega-3, DHA, constituye un porcentaje significativo de la grasa en el cerebro. Así como el calcio es esencial para desarrollar huesos fuertes, el cerebro necesita DHA para un desarrollo óptimo.
Las neuronas del cerebro procesan y transmiten «mensajes» eléctricos y químicos que permiten que nuestro cuerpo funcione con normalidad. Las neuronas son ricas en Omega-3 DHA; por lo tanto, una dieta deficiente en DHA privará al sistema nervioso de un nutriente crítico y puede afectar la capacidad del cerebro para funcionar de manera óptima.

Los Omega-3 y el cerebro infantil

La ingesta de DHA es extremadamente importante durante el embarazo y la lactancia tanto para la madre como para el bebé. Durante el período prenatal, existe una demanda significativa y una rápida acumulación de ácidos grasos específicos, incluidos AA (ácido araquidónico) y DHA en el cerebro infantil, DHA en la retina (ojo) y AA en las células de todo el cuerpo. El cerebro humano depende del DHA para un crecimiento y desarrollo adecuados y continúa acumulando DHA hasta los 18 años, pero lo hace de manera más agresiva desde aproximadamente la mitad de la gestación hasta los dos años. Los bebés en desarrollo deben obtener este nutriente vital a través de la placenta durante el embarazo y de la leche materna después del nacimiento. Debido a que la madre es la única fuente de DHA para el bebé en desarrollo, es fundamental que las madres embarazadas y lactantes consuman suficientes Omega-3 para garantizar el desarrollo adecuado del cerebro del bebé.

Omega-3 y cognición

La cognición es el procesamiento mental que incluye la memoria de trabajo, la comprensión y producción del lenguaje, el cálculo, el razonamiento, la resolución de problemas y la toma de decisiones. A medida que envejecemos, nuestros cerebros, naturalmente, no funcionan de la misma manera que lo hacían en nuestros años de juventud. Una vida de hábitos saludables, incluida la ingesta suficiente de Omega-3, puede ayudar.

Visita otros artículos sobre el Omega-3 y la salud en el cerebro.

Referencias Bibliográficas:
Bisgaard, H. et al. (2016): N Engl J Med, 375 (26): 2530-2539.
pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28029926
Palmer, DJ. et al. (2012): BMJ, 344: e184.
pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22294737
Middleton, P. et al. (2018): Cochrane Database Syst Rev, 11 (11): CD003402.
pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30480773
Sherry, CL. et al. (2015): Prostaglandins Leukot Essent Fatty Acids, 95: 63-69.
pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25701002
Chang, JP. et al. (2018): Neuropsychopharmacology, 43 (3):534-545.
pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28741625
Chang, JP. et al. (2019): Transl Psychiatry, 9, 303
doi.org/10.1038/…-019-0633-0
Parletta, N. et al. (2016): PLoS One, 11:e0156432
journals.plos.org/…pone.0156432
Hibbeln, JR. & Gow, RV. et al. (2014): Child Adolesc Psychiatr Clin N Am, 23: 555-590
ncbi.nlm.nih.gov/…/PMC4175558
Derbyshire, E. et al. (2017): J Lipids, 2017:6285218
pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28951787
Raine, A. et al. (2021): Eur Child Adolesc Psychiatry, 30 (2): 303-312
pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32222821